Una nueva polémica se sumó a la disputa por la explotación petrolera en las Islas Malvinas: se conoció que un proveedor estratégico del proyecto VMOS —el oleoducto estrella de Vaca Muerta, que tiene como accionistas a las principales petroleras del país y exportará desde Río Negro— también brinda servicios al yacimiento Sea Lion. El consorcio local aclaró que VMOS le compró boyas a la neerlandesa Bluewater en una operación que se firmó meses antes de que esta última empresa le alquilara un barco a las compañías que operan al norte del archipiélago.
El yacimiento Sea Lion, ubicado a 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, volvió de esta manera al centro de la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido. El Gobierno avanza estos días para agilizar las sanciones contra empresas vinculadas al proyecto, aunque el marco legal que invoca no es nuevo: la Cancillería ya había sancionado anteriormente a las dos operadoras de Sea Lion, la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration.
La tensión en la materia se recalentó en las últimas semanas por varios motivos: los comentarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió que podría revisar la histórica postura de apoyo de Washington a Inglaterra en el tema; además, la eliminación de la selección inglesa a manos de la argentina en las semifinales del Mundial 2026 y el despliegue de una bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas” por parte de los jugadores profundizaron el cruce entre ambos países.