Una historia de memoria y justicia reapareció en la vida de Mariana Oliva Martinelli, cuya madre, Susana Martinelli, y su padre, Carlos Alberto “Calú” Oliva, fueron secuestrados por la última dictadura cívico-militar cuando ella era apenas una bebé. La pareja vivía en Mar del Plata con su pequeña hija cuando fueron detenidos; Mariana, de cinco meses, fue dejada abandonada en una tintorería y rescatada por su familia biológica. Creció con su identidad completa, pero con una verdad fragmentada que armó a lo largo de los años, hasta que en 2017 recibió una pieza inesperada de su historia: los dibujos que su madre había realizado durante su cautiverio, entregados por el hijo de un represor.
El momento del reencuentro con ese legado ocurrió en septiembre de 2017, cuando Mariana tenía 41 años. Recibió una llamada del abogado Pablo Vassel, ex subsecretario de Derechos Humanos de la provincia de Corrientes y testigo clave en causas de lesa humanidad de esa jurisdicción. Ambos habían marchado juntos en Paso de los Libres el 24 de marzo, llevando la pancarta de los ocho desaparecidos de esa ciudad, entre los que se contaban tres familiares de Mariana.
Mariana nació en Mar del Plata el 25 de febrero de 1976, apenas un mes antes de que se instalara en Argentina la dictadura que duraría siete años. Sus padres eran originarios de Paso de los Libres, Corrientes, donde se conocieron y comenzaron su relación. Luego se mudaron a Mar del Plata para estudiar: ella, ya maestra, cursaba Psicología; él, Ciencias Económicas. En ese camino, ambos se sumaron a la agrupación Montoneros, antes de ser víctimas del terrorismo de Estado.