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El proyecto petrolero Sea Lion, que busca convertirse en el primero en producir crudo en las aguas que rodean las Islas Malvinas, es impulsado por dos compañías: la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. El yacimiento se encuentra a 450 metros de profundidad en el océano Atlántico sur, a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, y fue descubierto en mayo de 2010 por la propia firma británica.

El Gobierno argentino rechazó con contundencia la iniciativa y sostiene que los permisos otorgados para su desarrollo fueron concedidos de forma ilegal y unilateral. Este rechazo se expresó además en una presentación judicial realizada esta semana por abogados ambientalistas y excombatientes de la guerra de Malvinas de 1982, que cuestiona tanto la legalidad de las autorizaciones como los eventuales impactos ambientales de la explotación petrolera en la región.

Navitas Petroleum es una sociedad que cotiza en la Bolsa de Tel Aviv, con sede central en Herzliya, Israel, y oficinas operativas en Houston, Estados Unidos, y Londres, Reino Unido. Ingresó al proyecto Sea Lion a principios de 2020, cuando adquirió una participación del 30%. Con el correr del tiempo pasó a ser la empresa operadora y actualmente posee el 65% de la participación, mientras que el 35% restante corresponde a Rockhopper. En diciembre de 2025 ambas compañías anunciaron la decisión de inversión definitiva para avanzar con la explotación.