Mónaco – Tras conseguir su mejor rendimiento desde que forma parte de la escudería Alpine, el piloto argentino Franco Colapinto ya pone el foco en el próximo desafío: el Gran Premio de Mónaco, primera fecha europea de la temporada 2026. El bonaerense advirtió que esta edición será “100% más difícil” para todos los competidores, debido a las modificaciones técnicas impuestas por la FIA y al comportamiento completamente distinto que tendrán los nuevos monoplazas sobre el callejero del Principado, un trazado histórico donde el margen de error es casi nulo y la precisión es clave.
La Federación Internacional del Automóvil introdujo cambios profundos en la configuración de los autos para esta carrera, entre ellos la eliminación de la aerodinámica activa y una limitación en la velocidad máxima mediante un mapeo específico del motor. El objetivo es reducir riesgos en zonas críticas como la recta de boxes, el túnel y la subida hacia Massenet. Sin embargo, estas modificaciones alteran todo el equilibrio habitual de la competencia: ahora los vehículos contarán con menor carga aerodinámica, lo que hará que su comportamiento sea mucho más impredecible, especialmente en las frenadas y en la forma de acelerar y encarar las curvas cerradas que caracterizan al circuito.
Colapinto, de 23 años, ya probó estas configuraciones en el simulador y compartió sus primeras sensaciones con Motorsport. “Di algunas vueltas en el simulador. No estoy seguro de cómo va a ser el tema de la energía, pero por lo que sé, no se siente muy rápido en las rectas. De hecho, se siente muy lento porque en Mónaco tenemos un clip más temprano que en los circuitos normales”, detalló el argentino. Esa gestión energética es hoy una de las mayores incógnitas técnicas de cara a la carrera, ya que el trazado cuenta con muy pocos tramos rectos y una sucesión constante de curvas que exigen otra lógica de manejo.
Según explicó el piloto de Alpine, la sensación de conducción será totalmente distinta a lo que se vio en años anteriores. La velocidad punta será extraña y lenta al final de las rectas, pero en contrapartida habrá mucha más potencia disponible justo a la salida de las curvas. Este cambio en la entrega de energía y el nuevo comportamiento del auto obligarán a los pilotos a reajustar completamente su estilo de manejo en un lugar donde cada milisegundo cuenta y donde el mínimo error suele significar el fin de la carrera.