Hay regresos que se anuncian con carteles y fechas de estreno, y otros que empiezan en silencio, mucho antes de que el público se entere. El de Walter Quiroz pertenece a esta segunda categoría: después de haber sido uno de los rostros reconocibles de la televisión y el teatro argentinos, el actor decidió correrse de los medios y dejar de trabajar sin dar explicaciones públicas elaboradas. Durante siete años, mientras muchos se preguntaban dónde estaba, atravesó un proceso íntimo de duelo, búsqueda espiritual y sanación: la muerte de sus padres, el encuentro con maestros budistas y la revelación de una herida de la infancia que había permanecido oculta durante décadas.
Hoy está de vuelta en Buenos Aires, ensayando La ratonera, el clásico de Agatha Christie que se estrenará el próximo 3 de septiembre, y habla de este regreso con una emoción que no puede disimular. No se trata simplemente de volver a un escenario: cada ensayo, cada reencuentro con compañeros de profesión le confirman que, después de haber sido obligado a detenerse, la vida le devuelve lentamente aquello que sembró durante tantos años de carrera.
“Estoy contento”, responde cuando le preguntan cómo vive este momento, y sus palabras tienen un peso especial. Habla con afecto de sus compañeros de elenco, del director Manuel González Gil y de la sensación de estar reencontrándose con una familia artística que nunca dejó de ser suya. Hace pocos días, saliendo de un ensayo, escuchó una voz que lo llamaba por su nombre: era Miguel Ángel Solá. El encuentro lo dejó sin palabras y al borde de las lágrimas: “Le digo: ‘No, me voy a poner a llorar’”, recuerda.
Poco después vivió una experiencia similar con Betiana Blum, con quien trabajó cuando era muy joven. Después del primer ensayo, la actriz le dijo una frase que lo tocó en lo más profundo: “Nos volveremos a encontrar”. Para Quiroz, estos reencuentros casi simultáneos con figuras de su historia artística no son casualidad: son la señal de que, después de años de silencio y trabajo interior, algunas cosas de su vida están empezando a volver a ponerse en su lugar.