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Región NEA – El plan de retiros voluntarios impulsado por el Gobierno nacional en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) derivó en la salida de casi 900 trabajadores, lo que representa una reducción significativa de su planta de personal. Las provincias de Chaco y Misiones se encuentran entre las más afectadas, con la pérdida de investigadores, técnicos y profesionales que cumplen un rol fundamental para sostener la producción y las economías regionales del noreste argentino.

Según los datos oficiales, se confirmó que 897 agentes dejarán definitivamente el organismo, lo que equivale al 18,2 % de los 4.978 empleados que tenía el INTA antes de iniciarse el proceso de ajuste. A esta cifra se suman otros cientos de trabajadores que abandonaron la institución desde fines de 2023 por jubilaciones, renuncias o incertidumbre laboral, agravando la situación de las estaciones experimentales y las unidades de extensión en todo el país.

Mientras desde la conducción del organismo y el Gobierno califican la medida como un “éxito” de reestructuración, destacando que se recibieron unas 33 adhesiones diarias en promedio, desde los sectores gremiales y profesionales advierten que no se trata de decisiones totalmente voluntarias. Señalan que muchos empleados optaron por retirarse ante el fuerte deterioro de los salarios, cambios constantes en las condiciones de trabajo y la amenaza permanente de nuevos recortes presupuestarios.

En Chaco y Misiones, donde la actividad agropecuaria es la base de la economía local, la reducción de personal genera una gran preocupación. El INTA brinda asistencia técnica, genera nuevas variedades de cultivos, mejora los sistemas productivos y asesora a miles de pequeños y medianos productores. Con la salida de tantos especialistas, se advierte que corre riesgo la continuidad de los proyectos de investigación, la transferencia de tecnología y el acompañamiento necesario para mantener la competitividad del sector en la región.