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Una frase breve pronunciada el lunes por Donald Trump en el Salón Oval puso en movimiento toda la maquinaria diplomática argentina sobre la cuestión de las Islas Malvinas. “Siempre reviso cada posición. Es solo una de muchas”, respondió el presidente de Estados Unidos cuando fue consultado sobre si su gobierno reconsideraría la postura histórica de Washington sobre la soberanía del archipiélago del Atlántico Sur. El impacto en Buenos Aires fue inmediato: el Gobierno anunció que Javier Milei brindará una cadena nacional sobre el tema el próximo jueves, mientras los analistas dividen sus opiniones entre quienes ven una oportunidad histórica y quienes advierten que todavía no hay nada concreto detrás de este movimiento.

Para el mandatario argentino, la declaración de Trump representa “algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”, tal como lo afirmó este martes en una entrevista en radio El Observador. La posibilidad de que Estados Unidos modifique su tradicional posición de neutralidad —que mantiene desde la guerra de 1982— generó una expectativa enorme en el entorno oficial, que ya evalúa los pasos diplomáticos a seguir.

El tema dominó por completo la reunión de Gabinete realizada esta mañana en la Casa Rosada, donde el canciller Pablo Quirno expuso ante los ministros los avances que registra la Cancillería en materia de reclamo de soberanía sobre las islas. Mientras tanto, el interrogante sigue abierto en el ámbito internacional: ¿se trata de una maniobra de presión de Trump hacia el Reino Unido o de un gesto político concreto hacia Argentina como aliado estratégico?