A las 24 horas de haber publicado un mensaje en la red social X que superó los 100 millones de vistas, Jacob Coxon, el investigador de 27 años que renunció a Anthropic, brindó tres entrevistas en las principales cadenas de Estados Unidos —NBC, CNN y Fox News— donde precisó los alcances de su advertencia y aclaró un punto central que no aparecía en su texto original: los modelos actuales no pueden causar la extinción de la humanidad.
En CNN fue más preciso al señalar que “lo peor que pueden hacer hoy es hackear algún sistema; no son lo bastante inteligentes como para superarnos al nivel que llevaría a una extinción”. El riesgo, explicó en NBC, se activa cuando la inteligencia artificial adquiere capacidad de automejora recursiva: “Esto es extrapolar a un año de ahora. Los modelos empiezan a ponerse muy peligrosos. Algunos piensan que en seis meses es plausible. Podría ser más, dos o tres años”. Es decir, el peligro real no está en lo que existe hoy, sino en lo que podría existir a muy corto plazo.
En la misma línea se pronunció Evan Hubinger, jefe de un equipo de seguridad de Anthropic que confirmó las advertencias desde adentro de la empresa. En un segundo mensaje, coincidió en que el riesgo de los modelos actuales es bajo, pero advirtió que la superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma “está surgiendo más rápido de lo que pensábamos”. La coincidencia entre quien se fue y quien se queda dibuja un escenario inquietante: quienes conocen el ritmo de avance desde adentro coinciden en que el punto de inflexión está mucho más cerca de lo que la mayoría supone.