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La economía argentina muestra hoy una dualidad marcada: mientras se acelera la baja de la inflación, al mismo tiempo crece con fuerza la demanda de divisas, impulsada por el aumento de la incertidumbre política que llevó el riesgo país por encima de los 500 puntos. En este contexto, el Gobierno avanza de manera gradual con medidas destinadas a reactivar la actividad económica e impulsar una mejora en los ingresos de la población.

Nada parece detener la preferencia de los argentinos por el dólar. Según el reciente informe del mercado cambiario difundido por el Banco Central, a pesar de que el atesoramiento de divisas no fue un buen negocio desde que arrancó la gestión actual, las compras volvieron a saltar con fuerza durante el mes de julio, superando los USD 4.100 millones en términos netos.

La estacionalidad también jugó un rol en este aumento: parte de la demanda se explicó por el turismo durante las vacaciones de invierno, así como por los viajes de quienes se trasladaron para ver a la Selección Argentina en las etapas decisivas del Mundial de Fútbol en Estados Unidos. Dentro del volumen total comprado, más de USD 2.900 millones tuvieron como destino exclusivo el atesoramiento, mientras que unos USD 1.000 millones quedaron depositados en las entidades bancarias.