Compartir en las Redes

Buenos Aires – El mes de mayo marcó un punto de inflexión en las cuentas públicas. La recaudación tributaria registró un crecimiento real superior al aumento de precios, rompiendo una racha de nueve meses consecutivos en los que los ingresos del Estado venían perdiendo poder adquisitivo. El dato fue confirmado por ARCA, que detalló que el total acumulado por las tres fuentes de ingresos —Dirección General Impositiva, Aduana y Anses— alcanzó los 21,5 billones de pesos. Esa cifra representa un alza nominal del 35,6% interanual, mientras que la inflación acumulada en el mismo período fue del 32,4%, lo que arroja un crecimiento positivo del 3,3% en términos reales.

El motor principal de este repunte fue el Impuesto a las Ganancias, uno de los tributos más importantes por su peso en la coparticipación federal de impuestos. En mayo, mes donde se registra el pago estacional del saldo anual, la recaudación por este concepto alcanzó un récord histórico de 7,8 billones de pesos. Este desempeño tuvo dos causas fundamentales en lo que va del año 2026: por un lado, el aumento de las utilidades declaradas por las empresas, y por otro, la ampliación de la base imponible correspondiente a los ingresos de los trabajadores, factores que potenciaron la entrada de fondos y, con ello, las transferencias automáticas de recursos hacia las provincias.

El dato económico cobra relevancia en un contexto donde los analistas y consultoras privadas mantienen lecturas divididas sobre la evolución de la actividad económica real. Sin embargo, el comportamiento fiscal mostró una clara recuperación, impulsada especialmente por este gravamen. Al ser Ganancias uno de los impuestos que más se comparte con las gobernaciones, su fuerte desempeño no solo mejoró el resultado global del Estado nacional, sino que también apuntaló la disponibilidad de recursos en las distintas jurisdicciones del país, que reciben parte de estos montos de manera automática.