Granja Tres Arroyos, la empresa que supo ser la mayor avícola de la Argentina, suspendió este fin de semana las operaciones de su planta ubicada en Capitán Sarmiento, provincia de Buenos Aires, sin fecha de reanudación y sin comunicación previa a su personal. Un comunicado interno notificó que las tareas operativas quedan paralizadas “hasta nuevo aviso a partir del 31 de agosto de 2026”, con la instrucción de que los trabajadores no concurran a prestar servicios salvo convocatoria expresa de un encargado o supervisor.
El documento oficial atribuye la medida a “la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento”. Sin embargo, lo que se constató en el establecimiento en las últimas horas genera una incertidumbre mucho mayor sobre el futuro de la planta y sus puestos de trabajo.
Según fuentes con conocimiento de la realidad de la empresa, las máquinas concesionadas —equipos alquilados a terceros— ya no se encuentran en el predio. Se habrían retirado zorras, equipos de armado de cajas y toda la maquinaria perteneciente a empresas externas que operaba dentro de la planta. “No quedó nada”, describió una fuente cercana. A esto se suma otro dato preocupante: miembros del directorio también habrían vaciado sus oficinas y retirado sus pertenencias de los depósitos, en un gesto que hace temer que el cierre sea definitivo.