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Buenos Aires – La evolución de los ingresos fiscales refleja con claridad el estancamiento que atraviesa la economía argentina. Según el último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la recaudación tributaria acumulada durante los primeros cinco meses de 2026 registró una caída real interanual del 4,9%. Aunque durante el mes de mayo se observó una leve recuperación que dio un respiro momentáneo, la tendencia general sigue siendo negativa y muestra el impacto directo de la falta de dinamismo en la actividad productiva y comercial del país.

El análisis detallado indica que el sector externo fue el principal punto débil del período. Los tributos vinculados al comercio internacional fueron los que más retrocedieron: los derechos de exportación cayeron un 37,8% en términos reales, una baja explicada fundamentalmente por la reducción de alícuotas dispuesta por el Gobierno nacional. En tanto, los derechos de importación sufrieron una merma del 17,1%, consecuencia de una menor cantidad física de bienes que ingresaron al país, lo que redujo automáticamente la base imponible a gravar. De hecho, si se excluyen estos rubros, la caída acumulada sería menor, ubicándose en el 3,5%.

El comportamiento negativo se extendió a gran parte de la estructura impositiva. Los impuestos internos coparticipados bajaron un 17,8%, mientras que el IVA Neto registró una contracción del 8,5%. Dentro de este último, la diferencia fue marcada: el IVA aduanero cayó fuerte (-22,2%), mientras que el IVA impositivo —el que se genera en el mercado interno— descendió de forma más moderada (-2,3%). También se vio afectada la recaudación vinculada a la Seguridad Social, que acumuló una baja del 4,2%, señal de dificultades en el mercado laboral y en los salarios.

En medio del panorama general de retroceso, solo dos tributos lograron mantener números positivos y funcionaron como contrapeso. El Impuesto a los Combustibles fue el de mayor crecimiento, con un avance real del 17,8%, seguido por el Impuesto a las Ganancias, que subió un 5,5% impulsado por mejoras en las utilidades empresariales y en la base de ingresos de los trabajadores. Sin embargo, estos aumentos no alcanzaron para compensar la caída generalizada, confirmando que la recaudación sigue atada de forma directa al nivel de actividad, que todavía no logra despegar