Avellaneda, Buenos Aires – Lo que comenzó como el velatorio de un músico se transformó en uno de los eventos de mayor convocatoria en la historia del país, ubicándose a la altura de las despedidas históricas de Juan Domingo Perón y Eva Perón. Historiadores y politólogos coinciden en que este fenómeno desborda cualquier lógica habitual: no se trató solo de despedir a una figura artística, sino de un rito colectivo donde miles de personas expresaron un sentimiento profundo de pertenencia, identidad y memoria compartida que atraviesa a varias generaciones y que trasciende por completo las divisiones políticas.
La magnitud de la movilización quedó plasmada en cifras impactantes. Voceros del Ministerio de Seguridad estimaron que cerca de un millón de personas pasaron por el Microestadio José María Gatica para darle el último adiós a Carlos “Indio” Solari. La fila de espera superó las 70 cuadras, llegando hasta el límite con la Ciudad de Buenos Aires, lo que obligó a la organización a adelantar la apertura del velatorio este domingo a las 10 de la mañana, una hora antes de lo previsto, para poder recibir el flujo incesante de gente que llegaba desde todos los rincones de Argentina. Hasta el momento, no se definió aún cuándo será el cierre definitivo, ya que la afluencia sigue siendo constante.
El fundador de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, de 77 años, falleció el viernes 5 de junio alrededor de las 9 de la mañana. Fue hallado sin vida en la pileta de su vivienda en Parque Leloir, partido de Ituzaingó, y los resultados de la autopsia determinaron que la causa de su muerte fue un accidente cerebrovascular. Su partida activó una ola de dolor que sorprendió incluso a los analistas: la despedida demostró que su obra y su figura se convirtieron en un espacio de encuentro social, donde el duelo colectivo se sostiene en el afecto, en las letras que marcaron épocas y en esa sensación única de formar parte de algo más grande que uno mismo.