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Provincia de Buenos Aires – En medio de una creciente tensión dentro del peronismo, el gobernador Axel Kicillof definió su estrategia para enfrentar los cuestionamientos provenientes del sector cristinista: optó por el silencio y la cautela como herramientas principales para neutralizar los ataques y evitar que la disputa interna crezca en intensidad. Desde su entorno político definen la postura con una frase contundente: “Están hablando solos. Y eso es lo que van a seguir haciendo”.

La lógica de esta decisión es clara: sin respuestas directas, no hay intercambio que alimente la polémica. Durante las últimas semanas, solo el jefe de Gabinete provincial, Carlos Bianco, realizó comentarios breves al respecto, sin entrar en detalle ni elevar el tono de la discusión. El resto del equipo de gobierno y los referentes cercanos al mandatario mantuvieron un hermetismo total, evitando cualquier declaración que pueda ser utilizada para profundizar la brecha con el sector liderado por Cristina Kirchner y su agrupación La Cámpora.

Uno de los cuestionamientos más fuertes provino del exministro de Seguridad, Sergio Berni, quien acusó públicamente a Kicillof de “no querer representar al peronismo”, de intentar construir un espacio “sin Cristina” y de orientarse hacia un “frente de izquierda progresista y albertista”. Pese a la gravedad de los dichos, desde el entorno del gobernador no hubo ninguna reacción, ni siquiera para desmentir o aclarar los señalamientos.

Con esta postura, el oficialismo provincial busca exponer la disputa como una agenda ajena a las necesidades cotidianas de los vecinos, alejada de los problemas reales que preocupan a la población. Al mismo tiempo, la estrategia apunta a mantener la estabilidad de la gestión y evitar que la interna partidaria condicione la dinámica de gobierno, en un momento en que ya comienzan a mencionarse nuevos nombres y posibles alianzas de cara al próximo ciclo electoral.