Buenos Aires / Misiones — Mientras las inundaciones en la provincia de Misiones dejan un saldo de 124 viviendas dañadas y 154 personas evacuadas, además de importantes perjuicios en caminos, puentes y establecimientos productivos, el Gobierno de Javier Milei no logra despegarse de la polémica por la presunta participación en la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos a través de Puerto Iguazú. Entre la emergencia climática y las gestiones vinculadas con el dirigente brasileño, vuelven a surgir preguntas sobre las prioridades políticas de la Casa Rosada y las dificultades que atraviesa el Nordeste argentino (NEA).
El temporal que castigó a Misiones durante varios días, entre el 22 y el 25 de octubre, elevó los caudales de los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú y provocó desbordes de arroyos en distintos puntos de la provincia, según el relevamiento de la Dirección General de Seguridad de la Policía provincial. Las localidades de Profundidad, San Ignacio, El Soberbio, Colonia Victoria, Alba Posse, 9 de Julio, Corpus Christi y Comandante Andresito registraron afectaciones en sus poblaciones.
En Campo Ramón, los daños del temporal interrumpieron un camino de tierra, mientras que otros sectores quedaron con restricciones para circular por los perjuicios sufridos en puentes y rutas. La tormenta también golpeó duramente a las familias productoras: cinco familias tabacaleras de Comandante Andresito sufrieron daños en los galpones utilizados para su actividad, a los que se sumaron problemas en el techo de una escuela, un comercio y varios vehículos.
En Puerto Iguazú, el río alcanzó los 28 metros durante la mañana del domingo 25 de octubre y el servicio fluvial internacional permaneció suspendido. La crecida obligó además a cerrar preventivamente el Circuito Superior de las Cataratas del Iguazú; un día antes, el caudal había llegado a unos 9.500 metros cúbicos por segundo, alrededor de seis veces el promedio histórico citado en los reportes oficiales. Las tareas de prevención, asistencia y recuperación continúan mientras las autoridades siguen de cerca la evolución de los ríos y arroyos, y advierten que las emergencias climáticas podrían extenderse hasta marzo.