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De cara a las definiciones electorales del año próximo, el Gobierno comenzó a evaluar con cautela el escenario político y reconoció que la situación interna podría complicar las aspiraciones de reelección del presidente Javier Milei. En la Casa Rosada optaron por bajar el tono frente a los fuertes cuestionamientos públicos realizados por la vicepresidenta Victoria Villarruel, cuyas declaraciones generaron reclamos generalizados de referentes oficialistas para que renuncie a su cargo.

Funcionarios cercanos al mandatario buscaron suavizar el conflicto y relativizaron las palabras de la titular del Senado: “No fue algo literal”, señalaron fuentes oficiales tras las críticas en las que Villarruel expresó su “genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica”. Pese a la intención de desdramatizar el enfrentamiento, en el entorno libertario admiten que la disputa interna tiene un impacto “potencialmente riesgoso” de cara a los comicios.

A la tensión con quien fuera su compañera de fórmula en 2023 se suma la aparición de candidaturas en espacios aliados, como la de Hernán Lacunza dentro del PRO. El oficialismo advierte que la fragmentación del voto de derecha y centro podría restar apoyos a la candidatura de Milei, en un panorama donde las definiciones aún no están cerradas y cada movimiento interno pesa de cara a la estrategia electoral.