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Cada 7 de noviembre Argentina celebra el Día Nacional de la Oncología, en conmemoración de la inauguración del Instituto de Medicina Experimental e Investigación del Cáncer, hoy conocido como Instituto de Oncología Ángel H. Roffo. La fecha busca visibilizar la importancia de la prevención y la detección temprana, pero en 2026 más bien recuerda las dificultades para acceder a medicamentos, las demoras en la atención y el desmantelamiento de programas sanitarios que asistían a personas sin cobertura médica.

En mayo de 2026, el Gobierno nacional oficializó un recorte de más de $63.000 millones en el presupuesto del Ministerio de Salud, mediante la Decisión Administrativa 20/2026, justificada como una medida de ahorro para sostener el superávit fiscal. La medida afectó partidas destinadas a medicamentos, insumos, tecnología médica y financiamiento de los sistemas provinciales de salud. Dentro de ese ajuste, se redujeron **$5.000 millones** destinados a investigación, prevención, detección temprana y tratamiento del cáncer, además de $25.000 millones para fortalecer los sistemas sanitarios provinciales y otros $20.000 millones vinculados con el acceso a medicamentos e insumos médicos.

Desde el Gobierno argumentaron que la reorganización del área sanitaria —incluida la eliminación del Instituto Nacional del Cáncer como organismo independiente— permitiría reducir gastos administrativos y centralizar las compras de medicamentos de alto costo, y sostienen que la provisión de medicamentos está garantizada. Sin embargo, profesionales de la salud y organizaciones de pacientes alertan sobre las consecuencias de las demoras y la desarticulación de programas.

El presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, Rubén Kowalyszyn, señaló que la posibilidad de obtener medicamentos oncológicos ya presenta diferencias según la cobertura médica y la provincia de residencia, una brecha que los recortes podrían profundizar. En un día que debería celebrar los avances en la lucha contra el cáncer, la realidad de miles de pacientes argentinos muestra un escenario de incertidumbre: tratamientos que se demoran, cuidados paliativos que se reducen y una red sanitaria pública debilitada por el ajuste.