Buenos Aires – La situación judicial que atraviesa el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se ha convertido en un obstáculo clave para la gestión libertaria. Fuentes oficiales reconocen en voz baja que este caso está trabando los planes del Gobierno, que no logra retomar el control de la agenda pública mientras debe hacer frente a cuestionamientos que vienen tanto de la oposición como de sus propios aliados históricos, encabezados por Mauricio Macri. El exmandatario, en medio de un escenario político tenso, prepara una gira por distintas provincias para marcar distancia y acentuar sus diferencias con la administración de Javier Milei.
En el Congreso, el impacto es directo y visible. Hace pocos días, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, tenía muy avanzadas las negociaciones para dar inicio al debate de la llamada Ley Hojarasca, la iniciativa estrella elaborada durante casi dos años por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Sin embargo, los proyectos presentados por la oposición para interpelar a Adorni modificaron por completo el panorama legislativo, postergando el tratamiento de esta norma central para el plan de transformación del Estado.
El proyecto busca la derogación de cerca de 70 normas obsoletas, algunas con más de un siglo de vigencia, que en muchos casos ya no se aplican pero que, en otros, siguen actuando como trabas burocráticas para la producción y el comercio. Un ejemplo paradigmático es una regulación antigua que obliga a que cualquier producto que incluya un mapa de Argentina en su etiqueta —como vinos, alimentos o envases— deba contar con la aprobación previa del Instituto Geográfico Nacional, un trámite que el Gobierno considera innecesario y costoso para la actividad económica.
Este freno legislativo ocurre justo en un momento de fuerte tensión política: la relación entre el oficialismo y el PRO, su principal fuerza aliada, se ha deteriorado visiblemente. Mientras la Casa Rosada intenta gestionar la crisis por la situación del jefe de Gabinete, Macri avanza con una estrategia de reposicionamiento que incluye recorrer el país, marcando un perfil propio y dejando en claro que su espacio ya no acompañará todas las medidas del Ejecutivo sin cuestionar, profundizando así la grieta dentro del espectro opositor y de centro-derecha.