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Al conmemorarse este 16 de octubre el Día Mundial de la Alimentación, el Plan Provincial Alimentario Nutrir cumple ocho años desde su puesta en marcha institucional. La iniciativa, impulsada por el Gobierno de Formosa a través del Ministerio de la Comunidad, se ha consolidado como un esquema estratégico de soberanía alimentaria y contención social, financiado íntegramente con recursos del Estado provincial. Nacido el 16 de octubre de 2018 ante la emergencia socioeconómica nacional del macrismo, el programa consolidó un circuito virtuoso que une el trabajo de más de 1.000 pequeños productores familiares con la asistencia nutricional directa en los hogares formoseños.

El origen del plan se remonta a la severa crisis socioeconómica y alimentaria desatada durante la gestión del expresidente Mauricio Macri, un contexto marcado por la pérdida masiva de prestaciones sociales en sectores vulnerables. El gobernador Gildo Insfrán anunció su ejecución precisamente en esa fecha, como respuesta provincial para garantizar el derecho a la alimentación de mujeres embarazadas, niños y adultos mayores en situación de vulnerabilidad. La piedra fundamental del proyecto es el Instituto PAIPPA, creado en septiembre de 1996 en General Belgrano, que aprovecha la estructura productiva de los pequeños agricultores familiares para abastecer directamente a los hogares que requieren asistencia.

En sus inicios, el programa brindaba cobertura a un universo de entre 14.000 y 15.000 familias de Formosa Capital. Con el transcurso de los años y el impacto de los nuevos ciclos económicos nacionales —particularmente el salto de la demanda derivado del ajuste y el desfinanciamiento durante la presidencia de Javier Milei, que recortó fondos para los comedores—, el padrón debió expandirse hasta alcanzar las 18.500 familias beneficiarias actuales. Para acceder al esquema, los interesados gestionan su solicitud en los Espacios de la Comunidad Organizada (ECO), donde trabajadoras sociales realizan entrevistas y visitas domiciliarias para evaluar la situación socioambiental de cada hogar.

Cada titular cuenta con una tarjeta magnética personalizada que especifica el centro de distribución asignado, así como el día y el turno correspondiente para retirar su módulo alimentario de manera quincenal. La coordinación del plan dispone de siete centros de distribución distribuidos estratégicamente en la ciudad capital, además de realizar entregas en otras localidades del interior provincial.

El aporte alimentario se materializa en un bolsón quincenal que supera ampliamente los estándares habituales de asistencia básica: cada entrega ronda los 30 kilos de alimentos y contiene entre 18 y 20 productos diferentes. El 80% del contenido corresponde a productos frescos de estación —como acelga, lechuga, rúcula, zapallo, batata, mandioca, tomate, cítricos, berenjena y pollo—, mientras que el 20% restante está compuesto por alimentos secos y no perecederos, como arroz, fideos y azúcar. El bolsón también incorpora productos elaborados por empresas estatales, como Nutrifor —leche fortificada, mermeladas, chocolatada, mate cocido y dulce de batata— y artículos de prevención sanitaria del laboratorio provincial Laformed, como repelentes e insecticidas contra el mosquito transmisor del dengue. Esta provisión se complementa con talleres comunitarios de manipulación segura de alimentos, técnicas de conservación y educación nutricional, dictados por profesionales en los centros de entrega.