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La crisis de Ueno Bank en Paraguay sumó un nuevo capítulo judicial con la detención del último directivo que permanecía prófugo. Se trata de Miguel Ángel Almada Frutos, quien fue aprehendido durante la noche del martes por la Policía paraguaya en la localidad de Altos, departamento de Cordillera, a unos 33 kilómetros de Asunción. Con su captura, ya son ocho los integrantes de la conducción de la entidad alcanzados por las órdenes de detención en una causa por presuntas irregularidades financieras y lesión de confianza.

La medida judicial se produjo en medio de un escenario de fuerte tensión social en la capital paraguaya. Miles de ahorristas y jubilados se movilizaron en Asunción para reclamar la recuperación de sus fondos, en un contexto de incertidumbre por la suspensión de los servicios bancarios y las restricciones para acceder a las cuentas. Entre los manifestantes había personas que aseguraban haber quedado sin recursos para afrontar sus gastos cotidianos.

La movilización adquirió rápidamente un fuerte componente político. Los participantes exhibieron pancartas contra el Gobierno, reclamaron transparencia sobre el manejo de los fondos y entre las consignas aparecieron pedidos de juicio político contra el presidente Santiago Peña. Las protestas derivaron en enfrentamientos con la Policía, en una jornada que refleja el malestar generalizado por el colapso de una entidad que dejó a miles de clientes sin acceso a su dinero.