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El Gobierno afronta el reto de proyectar previsibilidad económica y política mientras se acerca la temporada electoral, un escenario que ya condiciona las decisiones del mercado incluso antes de que se inicie formalmente la campaña. En la Casa Rosada comparan la situación con La Odisea: buscan que los agentes económicos se «aten al mástil» y no se dejen arrastrar por la incertidumbre electoral, ya que la sola posibilidad de un cambio de rumbo político genera volatilidad. “Que exista la mínima posibilidad de que vuelva el kirchnerismo hace que muchos salten del barco automáticamente. Queda en nosotros generar las condiciones para que esa posibilidad se minimice casi por completo”, señaló una fuente oficial.

El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció la brecha entre la confianza del Gobierno y la percepción del mercado. Aunque expresó que “no hay chance alguna de que gane el kirchnerismo las próximas elecciones”, admitió que el sector financiero asigna entre un 10% y un 15% de probabilidad a ese escenario. “Resulta que el Riesgo País mide lo que piensa el mercado, no el ministro de Economía”, reconoció, en un contexto en el que el índice del JPMorgan trepó a 646 puntos y llegó a tocar los 655, su nivel más alto desde noviembre de 2025.

Para reforzar la gobernabilidad de cara al año próximo, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, mantendrá reuniones bilaterales durante las próximas dos semanas para cerrar acuerdos con las provincias aliadas. Los operadores cercanos a Karina Milei trabajan en definir condiciones concretas para el respaldo legislativo, mientras el Presidente busca demostrar fuerza electoral ante los inversores. El resultado de estas negociaciones será clave para determinar si el oficialismo logra contener la incertidumbre o si la presión del mercado continúa en ascenso.