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El crecimiento del “ningunismo” —la porción de votantes que no se identifica con ningún partido ni espacio político— ha encendido las alertas en el oficialismo y obliga a redefinir la estrategia de cara a 2027. Voces cercanas al despacho presidencial reconocen con preocupación que “Milei dejó de ser Milei” y que algunas presentaciones lo muestran “como un político más”, perdiendo así la impronta diferencial que lo llevó al poder. Agotada la narrativa de “la casta”, el Gobierno trabaja en un nuevo mensaje para renovar el vínculo con el electorado.

En ese marco, el viaje a París marcó un giro visible: el presidente Javier Milei encabezó un encuentro con 13 gobernadores aliados y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, en un clima de cercanía y reconocimiento muy distinto al de la tensa reunión en Nueva York. La Casa Rosada valora como positivo el cambio de actitud, que incluye mayor disposición al diálogo y la búsqueda de consensos, y lo vincula con la necesidad de tejer apoyos políticos sólidos de aquí en adelante. “El operativo seducción está funcionando. El viaje aceleró un montón las conversaciones”, celebró un miembro de la comitiva.

La nueva dinámica reaviva las expectativas por avanzar con la reforma electoral, en particular la eliminación de las PASO, uno de los ejes prioritarios del oficialismo. Sin embargo, entre los gobernadores aliados prevalece la prudencia: si bien el clima de entendimiento ha mejorado, muchos prefieren mantener reserva hasta ver concretados los apoyos legislativos en la práctica. El fantasma de una posible reconfiguración del escenario político y la competencia de figuras como Axel Kicillof completan el panorama que obliga a la Casa Rosada a ajustar el rumbo con tiempo de cara a las elecciones del año próximo.