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Apenas dos días después de que la Corte Suprema dejara vigente la derogación de la Ley de Tierras Rurales mediante el DNU 70/23, se confirmó que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, visitará la Argentina en noviembre para reunirse con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada. La coincidencia reavivó el debate sobre las condiciones que el Gobierno ofrece a grandes inversiones extranjeras, especialmente vinculadas a proyectos de infraestructura tecnológica como los megacentros de datos.

La visita fue solicitada por la administración estadounidense y formará parte de una gira regional; aún no se dio a conocer la fecha exacta ni el resto de la agenda. Vance mantiene una estrecha relación con el empresario Peter Thiel, quien anunció su intención de instalarse en el país, y ha defendido públicamente la expansión de los centros de datos como pilar del desarrollo de la inteligencia artificial, apoyándose en marcos desregulados como los que impulsa la Casa Rosada a través del régimen del Super RIGI.

El tema adquiere relevancia porque estas instalaciones requieren enormes cantidades de energía y, según la tecnología de refrigeración, también de agua. Estudios especializados advierten que el consumo hídrico puede variar de forma drástica según el diseño y el clima, por lo que el impacto sobre recursos naturales —especialmente en zonas de frontera y cuencas compartidas como las del NEA— pasa a ser un punto central a evaluar. La eliminación de límites a la propiedad extranjera de tierras, sumada a los incentivos del nuevo régimen de inversiones, plantea interrogantes sobre el uso y la disponibilidad futura de esos recursos estratégicos.