Un juzgado civil y comercial de la provincia de Buenos Aires condenó a una concesionaria a abonar seis millones de pesos en concepto de indemnización a un comprador que adquirió un vehículo usado con el odómetro adulterado. El fallo fue dictado por el Juzgado en lo Civil y Comercial N° 7 de General San Martín, tras reconstruirse la evidencia que demostró la maniobra de engaño.
El caso se originó en octubre de 2018, cuando un hombre de 42 años compró una camioneta modelo 2010 que figuraba en la publicación con 76.000 kilómetros recorridos, por un valor de 270.000 pesos. Poco después de retirarlo, el comprador encontró en el interior una etiqueta adhesiva de un taller oficial de la marca donde constaba que, meses antes de la venta, el vehículo ya superaba los 92.000 kilómetros. La información fue confirmada por el propio taller a requerimiento judicial.
La sentencia estableció que la concesionaria indicó de forma expresa el kilometraje falseado al momento de la entrega, por lo que se configuró el perjuicio al adquirir un rodado con mayor desgaste del informado. El fallo marca un precedente claro: la existencia de registros anteriores —publicaciones, controles técnicos o servicios oficiales— permite detectar estas manipulaciones y obtener reparación económica por el daño causado.