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El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán anunció la ruptura de las negociaciones con Estados Unidos y lanzó un ultimátum: no permitirá la libre navegación por el estrecho de Ormuz hasta que Washington modifique su comportamiento respecto al régimen chiíta. La decisión fue comunicada por Mohammad Baqer Zolqadr, secretario del organismo, mediante un comunicado oficial difundido por la agencia estatal IRNA, en el que explicita cinco requisitos que considera innegociables y que la administración de Donald Trump no está dispuesta a aceptar.

Las exigencias de Teherán comprenden: poner fin definitivamente a toda agresión contra Irán y sus aliados en Líbano, Palestina, Yemen e Irak; levantar el bloqueo naval y retirar las fuerzas militares estadounidenses de la zona; pagar las indemnizaciones por los daños causados en las dos guerras impuestas contra el país, sin reducción alguna; anular las sanciones calificadas de «crueles e ilegales»; y liberar de forma incondicional todos los bienes iraníes congelados en el exterior.

El quiebre de la mesa de diálogo expone además profundas divisiones internas dentro del régimen iraní y representa un traspié político para el vicepresidente estadounidense JD. Vance, quien había impulsado el diálogo permanente con el canciller Abbas Araghchi y el titular del Parlamento iraní. El conflicto se traslada así a un escenario de máxima tensión en una vía comercial estratégica por la que transita gran parte del suministro mundial de energía.