El crédito al sector privado registró un crecimiento del 1,2% en términos reales durante julio, según datos del Banco Central, con un promedio mensual cercano a los $3 billones y una suba interanual del 1,7%. Sin embargo, detrás de esta expansión se esconde una realidad menos alentadora: el aumento convive con dificultades crecientes de los hogares para cumplir sus compromisos y un cambio notable en la composición del endeudamiento.
Mientras los préstamos comerciales y en moneda extranjera avanzan con fuerza, los financiamientos personales y prendarios muestran una caída significativa. En paralelo, la morosidad de las familias se mantiene en niveles elevados, lo que enciende una señal de alerta sobre la capacidad real de pago de los hogares y sugiere que el endeudamiento ya comienza a pesar con fuerza sobre los ingresos.
En términos de peso sobre la economía, el crédito en pesos sigue representando apenas el 9,2% del Producto Bruto Interno. Al sumar los préstamos en dólares, el financiamiento bancario total alcanza el 12,5% del PBI, es decir, 0,8 puntos porcentuales más que hace un año. Este dato confirma que el crecimiento del crédito se sustenta cada vez más en moneda extranjera, una tendencia que gana terreno y plantea nuevos riesgos de cara a la evolución del tipo de cambio.