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Mientras la ciudad española de Ceuta intenta recuperar la normalidad tras la llegada masiva de decenas de miles de personas procedentes de Marruecos —uno de los episodios migratorios más graves en la historia reciente del país europeo—, el Gobierno de Javier Milei sigue con atención el desarrollo de los acontecimientos. Fuentes inobjetables de la Presidencia aseguraron que “lo estamos monitoreando” y que, si bien no hay modificaciones puntuales definidas en este momento, no se descarta introducir cambios en la política migratoria nacional a partir de lo que suceda en el escenario internacional.

El suceso ha provocado un fuerte sacudón en el seno de la Unión Europea: 22 de los socios comunitarios cuestionaron abiertamente la gestión del gobierno de Pedro Sánchez y reclamaron medidas más duras para “combatir la inmigración ilegal”. Pero la repercusión cruzó fronteras: el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tomó el hecho como ejemplo y advirtió que “eso es lo que va a pasar en tres años si el bando equivocado llega al poder”, calificando la situación como “una invasión” y vinculándola directamente con el escenario político estadounidense.

En línea con esa lectura, el presidente Javier Milei difundió en su cuenta de X diferentes análisis elaborados por referentes del espacio libertario. Uno de los más detallados fue el del director ejecutivo de la Fundación Faro, Agustín Laje, quien atribuyó la crisis a la acción de distintos actores y estructuras políticas. Desde la Casa Rosada recordaron además las decisiones que ya se tomaron en materia migratoria en etapas anteriores de la gestión, aunque señalaron que la crisis europea abre nuevas preguntas que podrían derivar en ajustes normativos o administrativos futuros.