Compartir en las Redes

El presidente Javier Milei buscó retomar la iniciativa política con una cadena nacional en la que detalló modificaciones en la Carta Orgánica del Banco Central, enmarcadas en lo que su gestión califica como la segunda etapa de su programa de reformas estructurales. “Estamos aquí para presentarles el conjunto de reformas estructurales más importante de los últimos 91 años y poner fin a la estafa de financiar dinero para la alta política”, subrayó el mandatario durante un mensaje que duró menos de 20 minutos.

Sin embargo, existe una brecha creciente entre las prioridades del Ejecutivo y las preocupaciones que marcan la agenda de la sociedad. Mientras el Gobierno avanza sobre la institucionalidad económica y los marcos regulatorios, los principales reclamos de la población giran en torno a la caída de la actividad económica, la contracción del consumo y la urgente necesidad de recuperar el poder adquisitivo de los salarios. Esta divergencia coloca a la tolerancia social como un factor clave para la sostenibilidad de los ajustes en marcha.

El anuncio presidencial, que se emitió apenas una hora y media antes del partido que Boca Juniors disputó ante O’Higgins por la Copa Sudamericana, generó diversas lecturas en los círculos oficialistas. “Milei va a morir con las botas puestas. No hay especulación, va a seguir profundizando el programa económico”, expresó un funcionario para explicar la determinación presidencial de avanzar con su agenda más allá de los tiempos sociales.

Dentro del propio Gobierno existen coincidencias en que se trata de una medida de gran relevancia institucional, aunque también reconocen que su impacto en la opinión pública podría ser limitado. “Puede parecer abstracto, pero es muy fuerte desde la institucionalidad económica. Además, es para un público que mueve la economía”, sintetizó un integrante de la mesa política. Otra fuente oficialista coincidió en que la reforma es “de importancia y sumamente necesaria”, pero advirtió que “va a ser difícil que llegue a la gente”, una constatación que refleja el desafío de comunicar ajustes técnicos en un contexto de urgencia social cotidiana.