Buenos Aires – El impacto de las medidas económicas ya se refleja con crudeza en la percepción de la sociedad argentina. Un informe nacional de opinión pública correspondiente a mayo de 2026 expone un escenario complejo para la gestión de Javier Milei: el 75,5% de los consultados asegura que su situación económica personal empeoró o sigue igual de mal, mientras que el 61,4% considera directamente que el país está atravesando una crisis económica profunda. Lo que en un principio pudo percibirse como dificultades transitorias, hoy se consolidó como una visión mayoritaria de deterioro y malestar social, que marca un fuerte desgaste para el oficialismo.
El estudio revela un cambio de eje en las preocupaciones de los argentinos. Por primera vez en mucho tiempo, la inflación dejó de ser el tema que más preocupa a la población. El nuevo problema central, mencionado por el 49,9% de los encuestados, es la caída de los ingresos y la pérdida de poder adquisitivo. El dinero no alcanza y esa realidad cotidiana desplazó a otros temas históricamente prioritarios como la seguridad o el aumento de precios. Hoy, la gente se siente golpeada directamente en su bolsillo y ve con pesimismo la evolución de su calidad de vida.
Otro dato alarmante que surge del relevamiento muestra hasta qué punto la situación aprieta a las familias: el 35,9% de los hogares tuvo que recurrir a préstamos durante el último mes simplemente para poder llegar a fin de mes. Las estrategias de supervivencia económica son variadas: el uso intensivo de tarjetas de crédito, el pago de mínimos, las compras en cuotas o la ayuda de familiares y amigos son los recursos más utilizados. Esto significa que más de un tercio de la población ya no vive de sus ingresos corrientes, sino que se encuentra endeudada para cubrir necesidades básicas, en un contexto donde crece la desconfianza hacia el rumbo económico y aumenta la incertidumbre de cara al futuro político.