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Angelo vivía en un hogar de niños y sabía que cuando cumpliera trece años sería trasladado a otra residencia para chicos más grandes y separado de sus hermanos menores. Tomó una decisión: dividirlos en dos grupos para facilitar los trámites de adopción y que los cinco puedan volver a vivir en una familia. La vida de un joven que empezó a ser un adulto a los ocho años

Tenía 11 años y debió decidir cómo separaban a sus cuatro hermanos para ser adoptados: “Lo único que pensaba era en cuidarlos”

Angelo tiene 23 años, vive solo en el barrio porteño de San Telmo y es el mayor de seis hermanos. Cuando repasa su historia, por momentos ni él puede creer todo lo que pasó. Hasta los ocho vivió con sus padres biológicos, y a pesar de las dificultades que atravesó recuerda con mucho cariño esa primera infancia: “Mis papás fueron amorosos conmigo y con mis hermanitos, pero por cosas de la vida no pudieron salir adelante; mi mamá tenía esquizofrenia y mi papá tuvo un accidente en el brazo que le imposibilitó trabajar, y le costó mucho volver a conseguir trabajo”, cuenta en diálogo con el medio local.

Nacido en la provincia de Formosa, pasó los primeros años de su vida en el país vecino de Paraguay, donde su padre trabajaba como traductor de inglés en una colonia japonesa. “Vivíamos muy cómodos ahí, hasta que nos fuimos y todo empezó a complicarse”, relata. Cuando su papá se accidentó, la búsqueda de empleo se hizo cuesta arriba, y los llevó a tener una vida nómade, en constante movimiento. Estuvieron en Brasil, luego regresaron a la Argentina y se asentaron un tiempo en Misiones. “Nos quedamos en casa de nuestros abuelos maternos, pero mi abuelo era muy violento, le pegaba a mi abuela y maltrataba a mi mamá, así que llegó un momento que nos fuimos también de ahí”, explica.

Fuente: InfoB

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