Sargento del Ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial, al ver que su tropa era abatida por la norteamericana en la gran batalla de Guam decidió huir a la selva para no ser asesinado ni deponer las armas, para no manchar su honor ni el del emperador
A la izquierda Shoichi Yokoi antes de la Segunda Guerra Mundial. A la derecha, cuando regresó a Japón, 28 años después
Podría ser la trama de una serie, de un film. Como el capítulo de Los simuladores (2002-2004) titulado “El último héroe”, en el que Franco Milazzo (César Vianco), un estafador que se hace pasar por representante de artistas, es enviado por los especialistas en resolver todo tipo de problemas por un año al Impenetrable, para triunfar en un reality show inexistente. Y luego de vivir un año en la selva, hablándole a cámaras imaginarias, regresa sin comprender. O la película alemana Good Bye, Lenin! (2003), en la que una mujer que vive en la República Democrática Alemana, acérrima integrante del Partido Socialista Unificado de este país, admiradora hasta la médula del comunismo, entra en coma el 7 de octubre de 1989 y, al despertar, a mediados de 1990, su hijo, (Daniel Brühl), debe ocultarle por todos los medios que el mundo que conocía cambió: el Muro de Berlín cayó y el capitalismo triunfó en su amada Alemania Oriental, porque tiene indicación del médico de evitarle disgustos o emociones fuertes.
Fuente: InfoB