La Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó el nivel de alerta por un fenómeno Súper El Niño tras registrar un calentamiento oceánico sin precedentes en el Pacífico central y oriental. La temperatura superficial en la zona de monitoreo conocida como Niño 3.4 alcanzó una anomalía de 1,8 °C por encima del promedio histórico, muy cerca del umbral de 2 °C que define un evento de intensidad excepcional. En sectores específicos se detectaron desviaciones de hasta 2,6 °C, conformando una verdadera «burbuja de agua cálida» que altera los patrones climáticos globales.
El calentamiento no se limita a la superficie: afecta también los primeros 300 metros de profundidad, lo que multiplica su capacidad de influir en el clima. Los especialistas advierten además que la Oscilación Madden-Julian está acelerando la transferencia de calor hacia la atmósfera, por lo que El Niño podría alcanzar magnitudes aún más extremas en las próximas semanas. Ante la magnitud del fenómeno, la NOAA debió ampliar las escalas de sus mapas de monitoreo hasta los 8 °C para poder registrar los valores observados.
En Sudamérica, los efectos ya se hacen sentir. En Argentina se registran nevadas y olas de frío poco habituales en la Patagonia, mientras se pronostican lluvias intensas con riesgo de inundaciones en el Noreste, la región Litoral y la Pampeana. El fenómeno altera los regímenes de precipitación y temperatura en todo el continente, anticipando meses de fenómenos meteorológicos intensos y difíciles de prever con exactitud.