Buenos Aires – Con frases contundentes y cargadas de miedo e impotencia, siete cartas escritas por alumnos del colegio Palermo Chico llegaron este jueves a manos de los jueces de la Sala IV de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional. Los textos, entregados durante una audiencia clave, forman parte de la presentación de la querella que busca revocar la libertad del empresario Marcelo Porcel, procesado por delitos de abuso sexual contra menores. En sus palabras, los jóvenes expresan su temor a volver a cruzarse con él, lo califican como una persona peligrosa y advierten sin rodeos: “No les quepa duda que seguirá abusando a cuanto niño vulnerable tenga acceso”.
El letrado de las víctimas, Pablo Hawlena Gianotti, fue el encargado de acercar las notas a los magistrados Ignacio Rodríguez Varela, Julio Marcelo Lucini y Hernán Martín López. A la audiencia también asistieron 14 madres y padres que acompañan la causa, con el objetivo principal de apelar la medida que permite al imputado permanecer fuera de la cárcel mientras avanza el juicio. Tras evaluar las pruebas y los argumentos de ambas partes, el tribunal confirmó el procesamiento de Porcel, aunque mantuvo su situación de libertad, bajo la condición estricta de portar una tobillera electrónica y cumplir con medidas de restricción para evitar cualquier tipo de acercamiento a las víctimas.
La jornada judicial tuvo también otra instancia de conflicto: la defensa técnica del empresario, a cargo del abogado Roberto Rallín, presentó su propia apelación contra el procesamiento dictado en su contra, intentando revertir la calificación legal de los hechos. Así, la causa queda en un punto intermedio: la Justicia sostiene la imputación penal, pero por ahora niega el encarcelamiento preventivo, una decisión que profundiza la angustia de los jóvenes que redactaron las cartas y que, según dejaron plasmado en sus escritos, siguen sintiéndose expuestos ante quien consideran un agresor que no dejará de actuar si tiene oportunidad.