Compartir en las Redes

Los escraches en redes sociales —con acusaciones de deudas, violencia, maltrato o difamación— aparecen con frecuencia firmados por perfiles sin identidad visible. Sin embargo, la premisa fundamental que explica la guía es clara: el anonimato no existe. Siempre hay una persona real detrás de cada publicación, y hay un camino legal para identificarla y presentar la denuncia correspondiente.

El procedimiento comienza por reunir la evidencia: copiar el enlace directo de la publicación es el primer paso, ya que esa URL la identifica de forma única y constituye la prueba inicial que se debe conservar. Es fundamental hacerlo antes de que el contenido sea eliminado, porque sin el vínculo la investigación se dificulta. Con el enlace en mano, se presenta la denuncia ante la Dirección de Cibercrimen o división especializada de la policía local; no es necesario saber el nombre del autor para iniciar el trámite.

Una vez iniciada la causa, el juez solicita a la plataforma que identifique la cuenta desde la que se difundió el material. Publicar con un perfil falso o sin nombre no protege al responsable: toda cuenta está vinculada a un correo electrónico y deja una dirección IP que señala desde dónde se conectó. Aunque no dé una ubicación exacta, permite rastrear al proveedor de internet y al titular de la conexión. Por eso se advierte también sobre el riesgo de compartir la clave del wifi: si alguien usa tu red para publicar, la investigación llegará primero a tu nombre. Cualquier persona que se sienta vulnerada tiene derecho a denunciar, y la Justicia se encarga de completar la identificación del autor.