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Luego de la presentación de Periodistas Argentinas en el Senado de la Nación, Brieger se hizo cargo de los hechos y pidió disculpas públicamente con un video en X. Allí habló de un tratamiento que cambio su vida. Qué respondieron las afectadas. Mientras el Congreso evalúa legislar sobre acoso sexual y la Corte Suprema debe decidir sobre demandas por imprescriptibilidad del abuso sexual, lo fundamental es no silenciar a las periodistas que hablan y escriben

“Perdóooon”, la mamá de una amiga entonaba la palabra perdón con un tono enfático, fuerte, incrédulo y exasperado que se convirtió en una marca registrada. Esa forma de decir perdón es la respuesta oral que sería la más acertada respuesta al video de “perdón” de Pedro Brieger. El problema no es el perdón. Porque el perdón es una forma de educar para que quienes se equivocan reconozcan los errores. Es una demanda de arrepentimiento legítima. Es una forma de poder escuchar a una sociedad que no admite lo que se podía admitir. Y es una forma de reparación posible. Pero no si el perdón se usa para que no haya perdón, sino impunidad o legitimación. Y, por sobre todo, lo fundamental: el perdón tiene que ser para que ya no haya silencio, sino palabras.

Fuente: InfoB

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