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Ciudad del Vaticano – En su primera misa de Pascua como líder de la Iglesia Católica, el papa León XIV hizo un emotivo llamado a cultivar la esperanza, en un contexto global marcado por la intensificación de conflictos bélicos como los de Ucrania y la guerra entre Estados Unidos e Irán. Desde un altar al aire libre en la Plaza de San Pedro, adornado con rosas blancas y plantas primaverales, el pontífice centró su mensaje en la necesidad de cuidar a los más vulnerables y cesar las hostilidades.

Durante su homilía, León XIV se dirigió especialmente a quienes perpetúan la guerra, maltratan a los débiles y priorizan el lucro sobre la paz. «Necesitamos hoy este canto de esperanza», expresó, instando a los fieles a no perder la fe ante la adversidad, las injusticias, el egoísmo y la opresión que afectan a los más desfavorecidos. «Lo vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva desde cada rincón», subrayó el pontífice.

Recordando las advertencias de su predecesor, el papa Francisco, sobre el peligro de la indiferencia ante la injusticia, León XIV también transmitió un mensaje de optimismo, afirmando que «en medio de la oscuridad, algo nuevo siempre brota y tarde o temprano da fruto». Su mensaje resonó con fuerza en un mundo que anhela paz y compasión.