Los chats de los empleados y directivos están incorporados en la causa y ayer le fueron leídos al dueño de las firmas HLB Pharma y Ramallo SA, Ariel García Furfaro quien continúa preso. Las condiciones de la planta elaboradora: chapas flojas, palomas, arañas y una pared que se cayó
Ariel García Furfaro declaró ayer ante el juez Ernesto Kreplak
El juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak, junto a la fiscal Laura Roteta, finalizó la indagatoria de los diez primeros imputados por el fentanilo contaminado de la firma HLB Pharma Group SA y su elaborador exclusivo, Laboratorios Ramallo SA, vinculado a la presunta muerte de 96 pacientes. El último fue el dueño de esas empresas farmacéuticas, Ariel García Furfaro. El exconvicto, que realizó pingües negocios con gobernadores e intendentes mediante la venta de remedios económicos, no sorprendió en su defensa. Continuó caminando por la cornisa: distribuyó responsabilidades entre sus empleados y en una “mano negra” que habría plantado las bacterias dentro de las ampollas de fentanilo. “¿A quién se le puede ocurrir que voy a fundir mi propia empresa?”, le habría dicho al magistrado, según reproduce su abogado, Gastón Marano, el mismo letrado que consiguió la libertad y absolución de Nicolás Gabriel Carrizo, señalado como “jefe de la banda de los Copitos” en el marco del juicio por el intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner. García Furfaro, quien integró la comitiva oficial del gobierno de Alberto Fernández a Moscú para gestionar la distribución de la vacuna rusa Sputnik V contra el COVID-19, quedó detenido después de casi seis horas de declaración. Tampoco su defensor lo solicitó. El empresario polirrubro había expresado: “Prefiero estar acá. Necesito que se investigue todo”.
Fuente: InfoB