La Unión Tranviarios Automotor (UTA) decidió postergar la medida de fuerza de 24 horas que estaba prevista para este viernes en todo el interior del país, aunque mantiene el estado de alerta y retomará las negociaciones la semana próxima. El anuncio se produce tras más de tres meses de discusiones sin avances entre el gremio y las empresas agrupadas en la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP), mientras el Gobierno nacional aún no dictó la conciliación obligatoria.
El centro del conflicto radica en la profunda brecha que separa al sector en el Área Metropolitana de Buenos Aires del resto del país. La UTA reclama igualar los salarios de los choferes provinciales con los que perciben sus pares del AMBA —un básico cercano a los 1.740.000 pesos más viáticos—, argumentando que la diferencia de ingresos es injustificada. Las empresas, en cambio, advierten que no pueden afrontar ese aumento por la asimetría en los subsidios: mientras en el AMBA el Estado cubre cerca del 60% de los costos operativos, en las provincias la asistencia apenas alcanza el 10%.
Ante este desequilibrio, las transportadoras sostienen que equiparar sueldos exigiría o un aumento masivo de los aportes estatales o un incremento muy fuerte de las tarifas al público. Por ahora, el paro quedó suspendido pero no cancelado, y las partes volverán a reunirse en los próximos días para intentar cerrar la paritaria antes de que el conflicto escale nuevamente.