Buenos Aires – La jornada en el Senado comenzó con una sensación de seguridad total para el oficialismo. A las 11 de la mañana, con el llamado a sesión y la confirmación de la presencia de los 37 senadores propios, en el bloque de La Libertad Avanza reinaba la tranquilidad y la confianza de que la sesión transcurriera según sus planes. Sin embargo, todo cambió drásticamente al momento de ingresar al tratamiento de los temas: lo que se había pactado en la reunión de Labor Parlamentaria —el análisis de 50 pliegos de jueces— fue modificado de golpe, ya que la bancada oficialista presentó una lista ampliada a 73 expedientes, entre los que se incluía el polémico pliego de Verónica Michelli.
El cambio repentino desató la furia y el rechazo inmediato del peronismo, que interpretó la maniobra como una ruptura de los acuerdos previos y una falta de respeto a las reglas parlamentarias. “Están traicionando la palabra”, denunciaron desde el interbloque. La senadora Juliana Di Tullio fue tajante: “¿Para qué carajo hacemos labor parlamentaria?”. José Mayans, presidente del bloque, endureció aún más la postura al afirmar: “Acá hay una gran deslealtad parlamentaria”, y agregó con dureza: “Tengan honor, esto es olor a podrido, es una vergüenza que mientan acá”. La reacción no se limitó a las palabras: el PJ logró tejer rápidamente una alianza con el PRO y la UCR, uniendo fuerzas para contrarrestar la decisión impulsada por Patricia Bullrich, que había roto el consenso alcanzado previamente.
Durante el intenso intercambio de reclamos y argumentos, la postura del bloque libertario fue llamativa: salvo la intervención de Bartolomé Abdala, que intentó defender la posición oficialista y pedir que se votara la lista ampliada, el resto de los senadores de La Libertad Avanza permaneció en silencio, sin respaldar abiertamente la estrategia. El punto decisivo llegó con la intervención de la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, quien volvió a marcar distancia respecto de la línea dura del Gobierno. Su actuación fue determinante para el desarrollo final de la sesión, mostrando nuevamente un juego propio y definiendo el rumbo que permitió finalmente la aprobación del pliego en un escenario muy distinto al planeado inicialmente por la cúpula libertaria.