La Selección argentina se ve obligada a pulsar el botón de reinicio después del retiro de Lionel Messi, y ya comienzan a definirse los nombres que podrían conformar el equipo de cara al próximo Mundial. A la partida del capitán se suman otras incertidumbres y cambios: Lionel Scaloni sembró dudas sobre su continuidad como entrenador más allá de 2027, Nicolás Otamendi también puso fin a su etapa en el combinado nacional, Leandro Paredes fue suspendido diez partidos por los incidentes en la final ante España y Nahuel Molina recibió siete fechas de castigo. En consecuencia, el predio de Ezeiza vive la hora de la renovación.
Sin embargo, el recambio no empieza de cero: existe un trabajo de proyección a largo plazo impulsado desde las categorías juveniles por Diego Placente, que ya empieza a dar sus frutos. Además, hay jugadores que estuvieron en el último Mundial y que por edad están en condiciones de disputar otro, así como otros futbolistas que estuvieron en la órbita de Scaloni, quedaron recortados sobre el final y probablemente tendrán nuevas oportunidades en el lapso de los próximos cuatro años.
Para armar esta proyección se tomó como criterio no contemplar a los jugadores que para el año 2030 hayan cumplido los 34 años o más, aunque se aclara que lógicamente podrían llegar a tener chances según su rendimiento en el momento. La única excepción se hizo con los arqueros: Emiliano “Dibu” Martínez (que tendrá 37 años), Juan Musso (36) y Agustín Rossi (34). Por esta razón, quedaron fuera de esta lista de proyección mundialistas como Gerónimo Rulli (38), Nicolás Tagliafico (37), Leandro Paredes (35), Rodrigo De Paul (36) y Giovani Lo Celso (34).