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Buenos Aires – Dentro del PRO, la actuación pública y las definiciones políticas de Patricia Bullrich no tomaron por sorpresa a nadie. En el entorno de Mauricio Macri existe una lectura unánime sobre el accionar de la senadora: la consideran una dirigente con una agenda propia, autónoma y con un objetivo claro de cara al futuro. “Ella siempre tuvo su agenda propia, esto no me parece que sea sorpresa para nadie; quiere ser Presidenta”, resumió un dirigente cercano al exmandatario al ser consultado sobre sus últimos movimientos, que volvieron a generar tensiones en la interna del oficialismo libertario.

Más allá de la distancia política que hoy los separa, existe un punto de coincidencia puntual entre el espacio amarillo y la exlíder del PRO: la crítica a la forma en que Javier Milei manejó el caso de la candidata a juez María Verónica Michelli. Jimena de la Torre, consejera de la Magistratura y referente de grupos como Bases Republicanas, marcó la postura del partido al señalar que Michelli transitó todo el proceso constitucional y legal, fue declarada apta, pero el Presidente decidió retirarle el apoyo sin explicaciones. “Sería saludable para la calidad institucional que explique los motivos de ese cambio de criterio”, expresó, al tiempo que remarcó que la designación de jueces es clave para la seguridad jurídica y la confianza en las instituciones.

Sin embargo, desde la sede partidaria de Balcarce 412 dejaron en claro que no hay vuelta atrás en la separación. “Hoy Patricia Bullrich es una persona que para nosotros pertenece a otro espacio político, que es La Libertad Avanza. No tiene nada que ver con el PRO. No tenemos relación con ella, no hay diálogo”, afirmaron tajantemente. Recordaron además que, siendo todavía presidenta del partido, fue ella misma quien negoció su incorporación al nuevo gobierno y su paso a la otra fuerza: “Negoció personalmente un cargo para el nuevo gobierno. Y no hay marcha atrás con eso. Para nosotros no hay marcha atrás”.

En este escenario de redefiniciones, la agenda de Macri avanza con miras al mediano plazo. Antes del inicio del Mundial de Fútbol, el expresidente mantuvo reuniones clave con dos gobernadores, encuentros que forman parte de su estrategia de mantener vínculos con los referentes territoriales y delinear las próximas etapas de la oposición, en un momento donde las piezas políticas se mueven con velocidad y las alianzas dejan de ser lo que eran hace muy poco tiempo.