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Buenos Aires – Un reciente relevamiento privado de la consultora PensarLab expuso una realidad contundente: la mitad de los hogares del país percibe ingresos mensuales iguales o inferiores a $1.350.000, un monto que los sitúa por debajo de la línea de pobreza si se compara con el valor actual de la Canasta Básica Total, fijada en $1.531.473 para una familia tipo de cuatro integrantes. La cifra refleja una profunda brecha entre las cifras macroeconómicas y lo que realmente llega al bolsillo de la mayoría de la población.

El estudio agrega otro dato preocupante: el 76 % de los hogares no alcanza a percibir dos millones de pesos mensuales. Este grupo se integra por el sector clase media‑baja (segmento C3, con ingreso promedio de $1.900.000), que representa el 26 % de la población, sumado a los sectores más vulnerables (D1 y D2/E), que conforman el 50 % restante y subsisten con montos que oscilan entre los $710.000 y los $1.350.000. La percepción subjetiva acompaña los números: el 73 % de los encuestados de nivel socioeconómico bajo afirma que “no le alcanza el sueldo” para cubrir sus necesidades básicas.

Uno de los puntos más destacados por los analistas es el desacople histórico que se produce por primera vez en el siglo XXI: el crecimiento del Producto Bruto Interno, impulsado principalmente por actividades extractivas y de alto requerimiento de capital como la minería y la energía, ya no se traduce en una mejora del consumo popular. El informe advierte que la expansión económica dejó de beneficiar a los sectores más amplios, profundizando la desigualdad y el hartazgo social frente al ajuste y la pérdida de poder adquisitivo.