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Ante la persistente caída de los nacimientos que preocupa a las autoridades de Beijing, el Gobierno de China amplió su sistema de seguro de maternidad con una batería de medidas destinadas a aliviar la carga económica que enfrentan las familias al momento de tener hijos. La reforma extiende la cobertura a 260 millones de personas, incluyendo por primera vez a los trabajadores independientes y flexibles que permanecían fuera del sistema de protección social. Las prestaciones abarcan desde el control prenatal y el parto hasta los primeros cuidados infantiles, buscando reducir los gastos directos y la pérdida de ingresos durante la licencia por maternidad.

El diagnóstico que motivó la medida coincide con el de muchos países: una encuesta del Instituto de Investigación de Población de la Universidad de Pekín reveló que las nuevas generaciones consideran el matrimonio como una opción y no una obligación, y señalan que las dificultades económicas son el principal obstáculo para decidir tener hijos. Frente a ello, la respuesta del Estado chino fue ampliar la cobertura de manera masiva, con el objetivo expreso de eliminar las barreras financieras que disuaden a las parejas de formar familias más numerosas.

Los datos oficiales de los primeros siete meses de 2026 muestran la magnitud del esfuerzo: el fondo del seguro de maternidad desembolsó 78.420 millones de yuanes (unos US$ 11.600 millones)** para cubrir más de 25,5 millones de casos. De ese total, aproximadamente **US$ 8.990 millones se destinaron específicamente a subsidios que compensan los ingresos durante las licencias de maternidad, uno de los puntos más sensibles para las trabajadoras. La reforma busca así transformar la ecuación económica que hoy hace que tener hijos resulte demasiado costoso para millones de familias en China.