La Letra de Regulación Monetaria tendrá un interés variable que estará indexado a la tasa de referencia del Banco Central, que con ese instrumento podrá esterilizar pesos en circulación. El nuevo modelo prepararía el terreno para una salida del cepo y la competencia de monedas
El Gobierno buscará en la nueva fase de su plan económico para el segundo semestre acelerar la reducción de la deuda del Banco Central con un traspaso de esos pasivos hacia el Tesoro y para así cerrar la segunda de tres “canillas” de potencial emisión de pesos. El resultado de esa operación marcará la velocidad a la que el equipo económico puede dejar el terreno allanado para el siguiente capítulo, el tercero, que incluirá la salida del cepo cambiario y que llegaría así acompañado de un régimen monetario distinto de competencia de monedas.
En el Ministerio de Economía y el Banco Central aseguran que la fase 2 no tiene plazos. El lunes comenzará la esgrima técnica entre la autoridad monetaria y los bancos, tenedores de los pases –que constituyen los pasivos remunerados del BCRA– para instrumentar la nueva Letra de Regulación Monetaria. El Tesoro y el Central ya habían iniciado, de manera más paulatina y con otro procedimiento, a migrar deuda de la hoja de balance de Reconquista 266 hacia el Palacio de Hacienda, a través de licitaciones de Lecap con una tasa más conveniente para los bancos.