Bajo el control de un grupo empresario que alquila la marca, “Jugador Nro 12″ abrió sus puertas, con merchandising de la barra incluido
La invitación de Rafa Di Zeo al restaurant de La Doce
Boca es una marca mundial. Y su barra, aunque para muchos parezca mentira, también. La 12, tristemente conocida por tantos hechos de violencia que se cobraron innumerables vidas, tiene una fama a partir de su organización, el color de la tribuna y el aliento. Eso la transformó en una empresa. Y ahora sus integrantes han decidido ir un paso más allá, que en este caso afortunadamente no es a costas del club ni de los socios: ayer se inauguró en Puerto Madero el restaurante Jugador Nro 12, un lugar ploteado con imágenes icónicas de Boca y sus ídolos y con un sector de merchandising donde se venden desde camisetas firmadas por jugadores históricos (hay tres de Juan Román Riquelme) hasta las remeras con las leyendas de la barra.
Un negocio que parece tener el éxito garantizado teniendo en cuenta la atracción que La Doce produce en turistas y buena parte de los hinchas xeneizes. Porque además, ya manejándose más como un gran grupo empresario que como el patrón del barrio que impone sus condiciones a como de lugar, le cedieron el manejo del local al grupo Avalos-Bodda, experto en gastronomía (entre otros restaurantes tienen el de Los Bohemios, en Atlanta, además de parrillas y boliches en zona Oeste y franquicias de Mc Donalds), y la barra cobra por el alquiler de la marca. A tal punto tratan de diferenciar los tantos que en la fiesta preinauguración del miércoles anterior no se dejó ver por la zona ninguno de los miembros de la segunda bandeja que da a Casa Amarilla para que no se confundan los tantos y en las redes sociales del local no hay ninguna mención a ellos. Sí en cambio en las páginas oficiales de la barra, en las que Rafael Di Zeo y compañía invitan a ir a comer allí.
Fuente: InfoB