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Washington – La alianza estratégica entre los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump permitió que Argentina acceda al tratamiento más favorable dentro de la nueva escala de aranceles anunciada por Estados Unidos. Mientras la mayoría de los 60 países alcanzados pagarán hasta el 12,5 % por presunto incumplimiento en controles contra el trabajo forzoso, las exportaciones argentinas tendrán una tasa base del 10 %, con una excepción específica para acero y aluminio.

La Oficina del Representante Comercial (USTR) fundamentó la distinción en que el país ya aprobó normativas que prohíben expresamente el ingreso de bienes elaborados con trabajo forzado. La medida se dictó bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que autoriza restricciones económicas frente a prácticas consideradas injustas o discriminatorias en el comercio internacional.

“Estados Unidos mantiene esta prohibición desde hace casi un siglo y la aplica con rigor; ya es hora de que nuestros socios hagan lo mismo”, señaló el titular de la USTR, Jamieson Greer. La decisión forma parte también de una estrategia comercial más amplia que busca contrarrestar el avance global de China, y consolida el vínculo preferencial que el gobierno argentino ha construido con la administración estadounidense.