Karina Milei asumió como nunca antes la conducción política del Gobierno en lo que se considera una fase decisiva para la gestión. En Casa Rosada se vive un escenario inusual: la hermana del Presidente habría concretado el esperado contacto con Mauricio Macri, demorado originalmente hasta después del Mundial, en respuesta a un contexto que amerita recomponer alianzas. La motivación principal radica en la caída registrada en la imagen positiva de la administración, una tendencia que advierten difícil de revertir en el corto plazo y que obligó a acelerar los acercamientos con aliados.
Las tensiones persisten al interior de la Mesa Política y se mantienen cálculos divergentes sobre el respaldo que las provincias pueden aportar a las reformas pendientes. El Ejecutivo sigue con especial atención la suerte electoral de los gobernadores aliados que buscan reelegirse, considerados indicadores clave de cara al próximo año. El objetivo central del acercamiento con el PRO es construir un frente unido que impida que el sector financiero y económico empiece a dar por sentado el regreso del peronismo-kirchnerismo al poder.
Desde el entorno empresarial y financiero ya se observa cautela. Tal como lo resume un referente del sector: los mercados no analizan detalles, sino que miran “el trazo grueso”. Casa Rosada procura evitar que esa lectura lineal derive en la convicción de que la oposición recuperará el poder, un escenario que generaría mayor prudencia en las inversiones y podría retroalimentar un clima de incertidumbre justo antes del inicio del ciclo electoral.