Asunción / Santa Fe – La reciente adjudicación de la concesión del tramo Santa Fe-Confluencia al consorcio integrado por la belga Jan De Nul y la argentina Servimagnus reavivó la preocupación del sector privado paraguayo. Mientras en Argentina el debate se centra en cuestiones de soberanía y gestión, en Paraguay la inquietud principal pasa por el impacto que podría tener la renovación del contrato sobre los costos de uso de la vía navegable.
Cerca del 80% del comercio exterior de Paraguay depende de la hidrovía para trasladar sus productos —como soja, maíz, harina, aceite— e importar insumos esenciales como combustibles y fertilizantes, conectándose con puertos del Río de la Plata y el mercado internacional. Por esta razón, cualquier variación en las tarifas de peaje afecta directamente la competitividad de su economía, y los empresarios advierten que un aumento pronunciado encarecería toda la cadena logística.
La continuidad de Jan De Nul al frente del servicio por al menos 25 años generó más incertidumbre que tranquilidad. Armadores, exportadores e industriales manifiestan que todavía desconocen los detalles técnicos completos del nuevo contrato y, fundamentalmente, cómo evolucionará el valor del peaje que actualmente abonan. El sector espera conocer con precisión las condiciones tarifarias para evaluar el alcance real de la medida y sus consecuencias sobre los costos de producción y exportación.