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Nación – En un preocupante y drástico retroceso, Argentina ha ingresado al temible grupo de los diez peores países del mundo para los trabajadores, según el último Índice Global de los Derechos elaborado por la Confederación Sindical Internacional (CSI). El informe ubica a nuestro país en la categoría 5, la calificación más baja posible, reservada para aquellos Estados donde los derechos laborales fundamentales no están garantizados. Lo más alarmante es la velocidad de este declive: en tan solo dos años, Argentina pasó de la categoría 3 a la 5, un empeoramiento que la CSI califica como uno de los más pronunciados que haya registrado a nivel global, coincidiendo con el inicio de la gestión del gobierno de Javier Milei.

El Índice Global de los Derechos es una herramienta clave que evalúa anualmente la situación de 151 países, basándose en 97 indicadores que toman como referencia los convenios y la jurisprudencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En su edición 2026, Argentina comparte esta lamentable posición con naciones como Belarús, Ecuador, Egipto, Eswatini, Myanmar, Nigeria, Panamá, Túnez y Turquía, destacándose como uno de los territorios donde las condiciones para el ejercicio de los derechos laborales son más precarias y vulneradas. La CSI subraya, además, que Argentina fue uno de los cuatro países cuya calificación empeoró este año, junto con Albania, Francia y Panamá, lo que evidencia una tendencia regional y global de deterioro en esta materia.

Este dramático descenso en el ranking internacional se da en un contexto nacional marcado por la implementación de reformas laborales, restricciones al derecho de huelga y una creciente conflictividad sindical. La preocupación de los organismos internacionales y de las centrales de trabajadores se centra en cómo estas políticas están afectando la capacidad de organización, la negociación colectiva y la protección general de los derechos de los empleados, generando un escenario de mayor vulnerabilidad y precarización que se ve reflejado en esta categórica y desalentadora calificación global.