Buenos Aires – A pocas semanas de cumplirse el primer aniversario de la condena que cambió la vida política y judicial de Cristina Fernández de Kirchner, su espacio político activó la organización de una serie de actos y movilizaciones destinados a reivindicar su figura, reclamar por su libertad y sostener la postura de que se trata de una persecución política. La agenda de actividades se arma en un contexto de fuerte tensión interna dentro del peronismo, marcada principalmente por las diferencias con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, que divide las aguas de cara a los próximos desafíos electorales.
El hito que se conmemora ocurrió el 10 de junio de 2025, cuando alrededor de las 17:15 horas, la Corte Suprema confirmó la sentencia de la Sala IV de la Cámara de Casación Penal en la causa por Vialidad, dejando firme la pena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Aquel día fue la última vez que la exmandataria estuvo en libertad plena en la vía pública; esperó la noticia en la sede del Partido Justicialista de la calle Matheu, donde recibió el respaldo de gran parte de la dirigencia del movimiento. Días más tarde, el 18 de junio, la militancia copó la Plaza de Mayo para escuchar su mensaje, luego de que le fuera notificada la medida de cumplir la condena bajo prisión domiciliaria.
Para recordar aquella jornada y mantener el reclamo vigente, ayer se realizó una reunión clave en la histórica sede del PJ para delinear el cronograma de actividades que se extenderá desde esta semana hasta el 20 de junio, fecha en la que está previsto un gran banderazo en el Parque Lezama. El acto central será dos días después del aniversario de la notificación de la condena, y tiene como objetivo demostrar que el apoyo a la líder del espacio sigue intacto, más allá de las divisiones actuales. En poco más de un mes, el movimiento kirchnerista buscará mostrar si cuenta con la misma capacidad de convocatoria y unidad que aquella tarde de junio frente a la Casa Rosada, o si la interna política ha mermado su fuerza en la calle.